El consumo de energías renovables en Estados Unidos en 2019 superó al de las procedentes del carbón por primera vez en 134 años, informó este jueves la Administración de Información Energética (AIE).

Las cifras «reflejan el descenso continuado en la cantidad de carbón utilizada para generar electricidad en la última década y el crecimiento de la energía renovable, sobre todo la eólica y la solar», explicó esa agencia del Gobierno de EE.UU. en un comunicado.

En 2019, el consumo de carbón cayó por sexto año consecutivo y un 15 % con respecto al ejercicio anterior, hasta los 11,3 cuatrillones de unidades termales británicas (Btu), mientras que el consumo de energías renovables aumentó por cuarto año consecutivo y un 1 % frente al ejercicio anterior, hasta un récord de 11,5 cuatrillones de Btu.

Antes de 2019, el año que se consumió más energía renovable que procedente del carbón fue 1885, cuando la leña era la principal fuente de energía en EE.UU. y la única «renovable a gran escala comercial» hasta que se establecieron las primeras plantas hidroeléctricas en la década de 1880.

De acuerdo con la AIE, la generación de electricidad a partir del carbón ha caído de manera significativa en la última década y en 2019 se situó en su nivel más bajo en 42 años, una tendencia que los analistas esperan que continúe ya que hay fuentes más baratas como el gas natural, el viento y el sol.

Antaño, el carbón se utilizaba de manera habitual en diferentes sectores, desde el de los transportes al comercial o el residencial, pero el 90 % de su consumo en EE.UU. hoy en día se produce en el sector de la energía eléctrica, y el resto prácticamente corresponde al industrial.

Desde 2015, indica la agencia, el crecimiento de las energías renovables en EE.UU. es atribuible casi en su totalidad al uso del viento y el sol en el sector de la energía eléctrica, y el año pasado la generación de electricidad a partir del viento sobrepasó por primera vez a la del agua.

La energía renovable se consume en todos los sectores en el país y más de la mitad (56 %) de la que se distribuye comercialmente se usa en el sector de la energía eléctrica, pero algunos tipos también se consumen en el sector industrial (22 %), el de transportes (12 %), residencial (7 %) y comercial (2 %), según publica EFE.

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