La conservación del medio ambiente  y la lucha contra el cambio climático continúa siendo uno de los grandes retos a nivel global. Al igual que estamos viendo con la pandemia del Covid-19, detener el cambio climático y alcanzar un modelo económico más respetuoso con el medio ambiente es un desafío que no conoce fronteras  y requiere de la participación de las sociedades al completo, incluyendo a gobiernos, instituciones, empresas y ciudadanos.

Por eso, el desarrollo sostenible se ha convertido en una de las prácticas fundamentales hoy en día en el sector empresarial. La trágica experiencia vivida a causa el Covid-19 no ha hecho sino poner en valor este tipo de actuaciones tanto a nivel medioambiental como también social así como la necesidad de actuar de manera conjunta y coordinada evidenciando, una vez más, que los problemas verdaderamente graves comprometen a toda la población mundial y exigen una respuesta conjunta. Atrás queda la vieja concepción de los países o las organizaciones como estructuras independientes y casi impermeables.

En este “nuevo orden” post COVID19, lo que distinguirá definitivamente a las mejores empresas del resto será su compromiso social y medioambiental.

Porque a diferencia de los mensajes que desde muchos lugares se han ido lanzando respecto al calentamiento global y el cambio climático, no será el planeta lo que destruyamos (éste creará nuevos ecosistemas más inhóspitos) sino la salud y las formas de vida humana dentro de él, tal y como aseguran cada vez más biólogos y expertos en la materia.

La pérdida de biodiversidad facilita, cada vez más, la transmisión y propagación de patógenos procedentes de especies animales, como es el caso de la COVID-19”, explica Luis Suárez, biólogo y coordinador de Conservación de WWF España.

Esto que apunta el biólogo Luis Suárez tiene una base científica y relacionada estrechamente con el deshielo, consecuencia del calentamiento global: “Cualquier estructura de hielo tiene bolsas de aire, y ahí pueden conservarse virus y patógenos que se liberan al descongelarse, y así se liberan a la atmósfera y entran en contacto con el ser humano. Esto no es ciencia ficción, ha ocurrido en un glaciar chino que se deshizo hasta capas profundas y donde se detectaron hasta 33 virus de los que 28 eran totalmente desconocidos para el hombre”, relata Suárez a ElPlural.com.

A menor biodiversidad, mayor es la capacidad de propagación de patógenos (ya sean virus o bacterias), en el momento en que alteramos esta biodiversidad, cuando destruimos un bosque o una selva, alteramos las complejas cadenas de relaciones que existen entre los distintos animales y seres vivos que mantienen estos virus y estos patógenos controlados. La OMS habla de una enfermedad X, a modo de advertencia de lo que puede ocurrir: una pandemia de proporciones casi bíblicas con mucho más impacto que el que ha tenido el COVID-19”, concluye el coordinador de Conservación de WWF España.

La apuesta por las renovables y energías limpias como fuente principal de abastecimiento contribuirían de manera esencial a revertir este proceso de calentamiento global y reducción de las emisiones de CO2, entre otras emisiones nocivas.

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