Llega el verano y los sistemas de aire acondicionado se convierten en nuestros mejores aliados para soportar las altas temperaturas pero, ¿sabes que es uno de nuestros «electrodomésticos» que más energía consumen?. Esto parece razonable puesto que se trata de dispositivos potentes que en muchos casos deben reducir en varios ºC la temperatura de nuestros hogares.

Por eso, si nuestro equipo de aire acondicionado tiene una potencia de 2000W cada hora y pagamos por nuestra energía, supongamos que 0,12€ por cada KW consumido, tener nuestro sistema de A/C conectado durante 14 horas al día nos supondría un coste al mes de más de 100 euros. Así que os traemos unos cuantos consejos que hemos recopilado de un estudio elaborado por Fintonic para poder aligerar la factura de la luz estos meses de verano sin tener que pasar calor.

Elige un aparato con buena eficiencia energética (A+++, A++, A+): Adquirir un electrodoméstico eficiente, con un indicativo A+++, supone un ahorro de un 40% en el consumo de energía.

Intenta que no le de el sol (a tu dispositivo de A/C): Ten en cuenta que si el sol le da directa y constantemente a tu aparato de aire acondicionado, además de dañarlo, deberá consumir más energía para alcanzar el rendimiento deseado.

Elige temperaturas de refrigeración intermedias: Se aconseja fijar el termostato en 25ºC. Seguro que en tu casa lo pones más bajo, porque la mayoría de las personas lo fija entre los 20- 21ºC. Bueno, es cuestión de permitir que el cuerpo se vaya adaptando a las temperaturas propias del verano. Sabemos que son meses de calor y, de esta manera, el contraste de estar en casa y salir a la calle será menor. ¿Sabías que la mayoría de resfriados y problemas respiratorios en verano están asociados a estos cambios bruscos de temperatura del aire?

En cualquier caso, y si te sirve como regla general para fijar la temperatura de tu A/C, la diferencia máxima entre la temperatura que haya en el exterior y en el interior debe ser de 12ºC. Cada grado de diferencia que pongas, consumirás un 8% más de energía.

En caso de tenerlo, instalar el modo Eco: Esta simple acción permite reducir el consumo en un 30%.

Evita ponerlo de noche: Incluso si tiene un modo especial de consumo menor, es mejor que te acuestes cuando el ambiente de tu habitación esté fresquito y lo apagues. Abre las ventanas y reducirás muchas horas de consumo. Además, es muy perjudicial dormir con el aire acondicionado encendido.

Aísla tu hogar: Un buen aislamiento mantiene la temperatura interior. Por la noche, abre ventanas y persianas, dejando que entre el aire, y por las mañanas, cuando da el sol, baja las persianas para mantener la temperatura interior y evitar que caliente. Cuando pongas el aire acondicionado, en cambio, cierra todas las puertas y ventanas, para no malgastar tu energía.

Limpia el aparato regularmente. Los filtros de aire, cuando están sucios, obligan a la unidad a consumir más energía de la habitual para poder refrigerar.

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